Es lo primero que hemos hecho esta mañana.
Saludar es desear que los demás
tengan salud, que se encuentren bien
y, al despedirlos, los dejamos en manos de Dios
Saludar es tener buena relación con
quienes conocemos y vivimos cada
día Es ir construyendo una gran
familia la familia de Jesús
Saludar es llamar al otro hermano
“Señor, te pedimos por todos aquellos
a quienes saludemos hoy. Haz que se
sientan queridos y respetados por
quienes les rodean.
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